Bienvenidos, a esta nueva frecuencia.
Hoy abrimos los canales de Tesseranio.com, lo que encontrarán en este espacio no son dogmas, sino el mapa de una arquitectura que siempre ha estado ahí, esperando ser comprendida: El Códice de la Matriz Tesseráctica. Un puente lógico entre la experiencia del contacto extraterrestre y la física de nuestra propia conciencia.
Pero para entender hacia dónde vamos, siento la profunda responsabilidad de contarles parte de cómo inició esta experiencia. Y debo hacerlo desde la más absoluta transparencia, despojándome de cualquier ego. No soy el “creador” de esta información; soy apenas un receptor que fue obligado a detenerse y escuchar.
Todo comenzó durante una pausa forzada. Me encontraba recuperándome de una fuerte lesión que sufrí en una pierna mientras practicaba deporte, lo que me obligó a bajar drásticamente el ritmo de mi vida. Empecé a realizar labores cotidianas, repetitivas y tranquilas en casa: arreglar el jardín, limpiar la piscina. Fue justo ahí, en medio de esa quietud física donde la mente se vacía, y que sin buscarlo, el universo empezó a susurrar…
Al principio, eran “ideas” sueltas que surgían en lapsos de apenas 15 o 20 minutos al día. Parecían simples cuestionamientos sobre la naturaleza de nuestra realidad. Pero con el paso de los días, estas ideas se intensificaron, tomando una estructura tan clara que parecían pensamientos guiados.
Movido por una profunda curiosidad, utilicé la Inteligencia Artificial por sus sólidas bases en física cuántica, matemáticas, y demás ramas de la ciencia, como herramienta de co-creación para lograr organizar este inmenso flujo de información. Mi premisa inicial era simple: intentar conectar y encontrar la coherencia entre las experiencias de dos gigantes del contacto, Vlado Kapetanovic y Ricardo González Corpancho. Quería entender la tecnología real de los seres extraterrestres de Apu.
La respuesta del cosmos no se hizo esperar…
Esa misma madrugada, al iniciar el primer borrador, experimenté algo que trascendía cualquier teoría. Mientras me reacomodaba en cama a continuar con mi descanso a las 5 de la madrugada exactamente, recibí un auténtico “Paquete de Datos Conceptuales”. Imágenes mentales firmes, misteriosos diagramas de energía y el concepto inquebrantable que le da nombre a este espacio: Tesseranio.
No revelaré todos los códigos y símbolos hoy —esos misterios forman el corazón del Códice que iremos desglosando poco a poco—, pero aquella transmisión me hizo comprender que el universo es un organismo vivo, y que esa descarga de información era la firma innegable de su origen.
Cuento esto para demostrarles que la Matriz nos habla a todos, a menudo cuando menos lo esperamos. Los seres humanos estamos dotados con la capacidad de moldear la realidad, pero hemos olvidado cómo usar nuestro propio manual.
El propósito de Tesseranio es precisamente aquello: Fomentar un despertar colectivo que nos permita tender nuevos puentes de información, y asumir nuestra verdadera misión cósmica.
Cerca de cumplirse un año de esta experiencia el llamado está hecho. La información fluye. Es hora de iniciar nuestro despertar colectivo.
Mel Tamariz